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domingo, 9 de marzo de 2008

Lo que queda.


-"Dije cerdo -respondió Alicia-. Y me gustaría que deje de aparecer y desaparecer tan sorpresivamente: me hace usted marear.
-Muy bien -dijo el Gato. Y esta vez se desvaneció muy lentamente, empezando por la punta de la cola y terminando por la sonrisa, que persistió durante algún tiempo después de que lo demás de él se hubo ido.
"¡Bueno!", pensó Alicia. "¡He visto frecuentemente gatos sin sonrisa, pero una sonrisa sin gato! ¡Es la cosa más extraña que vi en mi vida!"


¡¡Hola!! Me sigue dando vueltas "la sonrisa del gato de Alicia"... ¿Vieron? Cuando uno busca un nombre para algo, siempre se busca un sentido, que diga algo, y que diga algo de mi, de lo que pienso. Esta sonrisa tiene varias aristas. Puede ser "lo que queda o permanece" aún cuando ya no estoy, como una melodía que sigo tarareando mentalmente, aunque ya no la escuche; como un perfume que evoco pasado el tiempo, al modo de las Madelein de Proust. Y también como todo lo que queda en el alma, en el corazón, aunque "el cuerpo del gato desaparezca." Creo que, en definitiva, por ahí pasa la vida. Ésos son los momentos que le dan textura a la existencia. Por ahí, este blog sirva también para compartir esos pedacitos de alma... Quien te dice... Aunque es ya demasiado ambicioso ¿No? Igual... empecemos, soñemos... y compartamos nuestros sueños...

1 comentario:

Nicolás dijo...

Me resulta muy interesante la lectura que hace, o más bien la forma en que nos prestenta a "La sonrisa del gato de alicia" como una analogia de tracendencia. Una sonrisa que permanece, un ejemplo de como el acto al salir de la persona se vuelve individual, y tiene existencia propia.
Ojala pueda este blog ser un una sociedad de palabras que se desprenden de nosotros, y generan cosas que se nos escapan, esta pequeña comunidad de "pedacitos de alma". Saludos