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martes, 2 de abril de 2013

Bajo el cobertizo. Dorothy Garlock.

La buena literatura no requiere más etiquetas que ésa:  la de "buena literatura."

Y dentro de esa categoría, en mi biografía literaria, figuran obras de lo más diversas en cuanto a géneros, estilos y consenso general. Porque la relación con la lectura, con el libro, es tan personal, tan íntima, que no hay una sola fuente de donde beber pues en muchos sitios podemos encontrar el placer que nos dona la literatura.

Y así es como disfruto de una muy buena historia, de un estilo de escritura particular, de mundos fantásticos increíbles o de sencillas descripciones de lo cotidiano. Disfruto de trágicas historias de amor, de profundos conflictos morales en los personajes, de situaciones sociales extremas, de intensas búsquedas de la verdad... Y disfruto de historias simples, sencillas en apariencia aunque nunca lo son pues siempre hablan del ser humano. Esas historias que se deslizan por nuestro intelecto y nuestras emociones como una caricia, como una tarde de paz, como un silencio compartido. Esas historias que son como un lago, calmo pero profundo, y que sin tensionar al extremo nuestras emociones nos regalan la ocasión del disfrute...
Creo que todo eso tiene la buena literatura...

Y mucho de eso encuentro cuando leo a Dorothy Garlock: sencillez, calidad, profundidad...
En esta ocasión leí "Bajo el cobertizo."

Julie Jones es una muchacha sencilla que vive con su padre y sus cinco hermanos en una granja a las afueras de Fertile, un pequeño pueblo de Missouri, en la que el tiempo transcurre al ritmo de las cosechas y las estaciones. Pero pronto los locos años veinte traerán a la ciudad sus ruidosos automóviles, el jazz y el charleston, y también un par de recién llegados que alterarán por completo la vida de los Jones: una atractiva viuda en busca de marido y un joven veterano de guerra del que Julie se enamorará. Sin embargo, su amor se verá truncado por el horrible asesinato de una niña del pueblo y por un secreto que podría destruir la felicidad de Julie para siempre.


Una muy buena novela que con sencillez y un estilo claro, simple, sensible nos hace viajar en el tiempo y vivir lo cotidiano de una granja a principio del siglo XX. La descripción de una familia, la de Julie, la llegada de un paria, Evan; las actividades propias de un pueblo pequeño, las intrigas y bajezas de algunos personajes, todo eso lo sentimos en la piel.


Valoro sobre todo el estilo de DG, simple, profundo, emotivo, sin golpes bajos. Aún con una trama de historias duras y situaciones muy delicadas –como el abuso, el asesinato, etc.- la autora logra embelesarnos y no podemos dejar de leer. Los valores de la familia, la amistad, el amor son una constante.


Y la historia de amor entre Julie y Evan es de una sencillez, una naturalidad y una profundidad que se agradece. No recuerdo haber leído un primer beso… tan impactante. Cargado de sensualidad por su pureza, su profundidad, por los sentimientos que transmite. PRECIOSO! Y el episodio previo, cuando Evan le regala bombones… nos envuelve en un clima íntimo y cargado de tensión erótica, pero con una simpleza y naturalidad que no es habitual en la novela romántica actual, donde todo parece casi grotesco y desenfrenado en lo que a sexualidad se refiere.


Disfruto muchísimo del estilo de Dorothy Garlock, siempre me lleva a un espacio cálido, aunque no ingenuo, y me deja una sensación tan agradable tras sus lecturas que doy un suspiro de satisfacción. 


Recomendadísima.
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