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martes, 16 de septiembre de 2014

Verdades...

-Todos los sueños con pájaros son de buena salud- dijo.

Lo vio desde la misma hamaca y en la misma posición en que la encontré postrada por las últimas luces de la vejez, cuando volví a este pueblo olvidado tratando de recomponer con tantas astillas dispersas el espejo roto de la memoria.

Crónica de una muerte anunciada. 
Gabriel García Márquez

viernes, 28 de junio de 2013

Rayuela... 50 años

"Pero el amor, esa palabra, Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en una ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casa, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero ni por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero."

Julio Cortázar. Rayuela.


Una mirada única, original, profunda, bellísima, delirante...  ¡Cuánto ha ganado la literatura universal con Julio Cortázar!
¡Qué enorme placer leerlo!

Un clásico... por eso siempre estará.

viernes, 18 de enero de 2013

Doña Flor y sus dos maridos. Jorge Amado.

Sensual. Pícara. Desenfadada y profunda a la vez.
Una novela para el más puro deleite de los sentidos. Sabores. Olores. Sensaciones y emociones a granel. 
Y todo el mundo espiritual en un sincretismo tan fuerte como sólo se puede ubicar en Bahía, en Brasil.




Argumento.

Cogido en pleno pandemonio del Carnaval, el irresponsable Vadinho dos Guimaraes muere durante el desfile, dejando detrás a su sufrida esposa, la irreprensible Doña Flor. Como viuda, se dedica a su escuela de cocina y a una serie de amigos metiches pero bien intencionados quienes le urgían a que se casara de nuevo. La solitaria viuda se encontró atraída al Dr. Teodoro Madureria un farmacéutico considerado y delicado, que es todo lo que Vadinho jamás fue.
Después de la boda, Flor prolongaba los placeres amorosos de su marido de forma sensual y exhaustiva y su deseo es tan fuerte, que trae de regreso de la tumba a su finado marido directo a su cama.

Opinión.



Salvador de Bahía, primera capital de Brasil, el distrito con mayor porcentaje de población negra (más de 80%), donde los dioses africanos se entremezclan con los santos católicos y conviven en los corazones y costumbres de la gente. Donde el ritmo de la samba y la capoeira deslumbran, contagian, cautivan. Todo está teñido de alegría, de magia, de intensidad.


Doña Flor, una mujer honesta, íntegra, sufrida, digna, apasionada. Dividida entre el deseo y el deber ser.  Vadinho, carismático, un “loco lindo,” un tarambana, un niño inmaduro en cuerpo de hombre, irresponsable pero encantador. Teodoro, honesto, probo, fiel, equilibrado. Personajes principales tan bien construidos, en sus grandezas y sus debilidades, sus costumbres y anhelos. Ambos hombres son el ying y el yang de Doña Flor.  

Los secundarios: Rozilda, la suegra, Norma, la amiga, Gisa, los “compinches” de juerga de Vadinho y tantos más, todos forman un coro de voces y miradas imprescindible, fiel retrato de una cultura con tantos matices y tanta riqueza. Se vive “el barrio,” las chismosas, las cizañeras, las bienintencionadas, los vividores, los figurones, las “perdidas.” Y siempre logra Jorge Amado transmitir la cotidianidad, la cercanía, creando novelas costumbristas y, a la vez, tan ricas, tan únicas, tan latinas, tan brasileñas.


Doña Flor y sus dos maridos es una novela enorme, por su extensión (600 págs.) y por su riqueza. 
Una novela que se siente a flor de piel y en el corazón. Ya nos emociona, nos enoja, nos hace reír…

Con un estilo característico de Amado, con una prosa muy rica, casi erudita, llena de imágenes, de metáforas. Delirante a veces.  Adictiva sin duda. Su lectura es un placer que hay que regalarse.


Una novela para encarar con tiempo y calma, para saborearla.


Muy buena. Por algo es un clásico.
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martes, 21 de agosto de 2012

Hacíamos el amor compulsivamente...


Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente.
Lo hacíamos espontáneamente. Pero sobre todo, hacíamos el amor diariamente. O en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles, hacíamos el amor invariablemente. Los jueves, los viernes y los sábados, hacíamos el amor igualmente. Por últimos los domingos hacíamos el amor religiosamente.
O bien hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso. Hicimos también el amor por ósmosis y por simbiosis: a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí: es decir, recíprocamente. Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo y yo, con el miembro convertido en un músculo fláccido no podía llenarla, entonces hacíamos el amor lastimosamente.
Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que yo me imaginaba que no iba a poder, y no podía, y ella pensaba que no iba a sentir, y no sentía, o bien estábamos tan cansados y tan preocupados que ninguno de los dos alcanzaba el orgasmo. Decíamos, entonces, que habíamos hecho el amor aproximadamente.
O bien Estefanía le daba por recordar las ardilla que el tío Esteban le trajo de Wisconsin y que daban vueltas como locas en sus jaulas olorosas a creolina, y yo por mi parte recordaba la sala de la casa de los abuelos, con sus sillas vienesas y sus macetas de rosasté esperando la eclosión de las cuatro de la tarde, y así era como hacíamos el amor nostálgicamente, viniéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos.
Muchas veces hicimos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura. O de noche con la luz encendida, mientras los zancudos ejecutaban una danza cenital alrededor del foco. O de día con los ojos cerrados. O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia. O viceversa. Contentos, felices, dolientes, amargados. Con remordimientos y sin sentido. Con sueño y con frío. Y cuando estábamos conscientes de lo absurdo de la vida, y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro, entonces hacíamos el amor inútilmente.
Para envidia de nuestros amigos y enemigos, hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente. Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente.
Para alegría de los psiquiatras, hacíamos el amor sintomáticamente. Y, sobre todo, hacíamos el amor físicamente.
También lo hicimos de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando. Y sobre todo, y por simple razón de que yo lo quería así y ella también, hacíamos el amor voluntariamente.
"

"Palinuro de México" (fragmento) 1976 - Fernando del Paso

sábado, 12 de mayo de 2012

Lo que me gusta...



Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo.
Lo que me gusta de tu sexo es la boca.
Lo que me gusta de tu boca es la lengua.
Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.


Julio Cortázar. Papeles inesperados.

martes, 27 de diciembre de 2011

El penúltimo sueño. Ángela Becerra.

¡¡DELICIOSA!!

¡Qué hermosa novela! Ficha

Literatura internacional
Páginas:
488 páginas
ISBN:
9789875802933
Formato:
12.5 x 19 cm.
Encuadernación:
Bolsillo
Sello:
Booket
No. de Edición:
3
Publicación: Septiembre 2008


Sinops
is
Esta magistral novela es un inmenso canto a los sentimientos, por encima de los intereses, las normas y los dictados de cada época. Joan Dolgut y Soledad Urdaneta viven su primer amor en un contexto en el que todo los separa: las clases sociales, las costumbres, el dinero... incluso un océano. Su vida se convertirá en un permanente y dilatado sueño inacabado, que sólo despertará al término de sus existencias, con un sorprendente final. Sus respectivos hijos tratarán de descubrir el gran secreto que dominó la vida de sus padres y dará comienzo una historia que entrelazará sentimientos inesperados, pasiones sin resolver, contradicciones, equívocos, espiritualidad y erotismo.


Con el estilo y la magia propias de Ángela Becerra tenemos una obra sólida y delicada a la vez. Llena de alegrías y sinsabores que vamos descubriendo paso a paso. Personajes apasionados, algunos encuentran El Amor en el primer amor; otros descubren la Vida y el Amor ya maduros. Vidas que transitan entre monotonías, resignaciones y pasiones que recuerdan, anhelan, buscan recuperar o conocer. La esperanza siempre... La posibilidad de amar a cualquier edad. En el medio los prejuicios de clase, los designios familiares, lo que "debe ser," las guerras...
La novela está llena de encuentros, desencuentros, equívocos, "casualidades", amores que crecen y maduran paulatinamente, deslumbramientos que son flechazos... Amores entre padres e hijos con sus idas y venidas... Amores que sólo entregan porque saben que no pueden recibir nada a cambio...

Podría sintetizar que toda la obra es una búsqueda intensa y constante del Amor, en todos los niveles.
La narración intercala dos tiempos, el de los padres y el de los hijos, que van desvelando la historia de amor de los primeros y abriendo los ojos y ayudando a comprender a los segundos, quienes replantean sus vidas y sus decisiones a partir de descubrir el amor de sus respectivos padres.

Tiene que ver también con la búsqueda de la identidad, de las propias raíces y de los sueños que alguna vez tuvieron y que no hay motivo para dar por perdidos, nunca.


Como siempre, la prosa de Ángela Becerra es pura poesía, delicada, sutil, sorprendente, profunda...


El penúltimo sueño es una lectura necesaria para refrescar el alma, un mimo que nos merecemos...

¡Excelente!!
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viernes, 25 de noviembre de 2011

Cusco. Axis Mundi.



Ya había viajado a Cusco... Sí... Lo había hecho muchos años atrás con Ernesto, en Los ríos profundos, de la mano de la prosa poética de José María Arguedas... Y había disfrutado esa experiencia con una profundidad que me marcó.

"Mi padre me había hablado de su ciudad nativa, de los palacios y templos, y de las plazas, durante los viajes que hicimos, cruzando el Perú de los Andes, de oriente a occidente y de sur a norte. Yo había crecido con esos viajes."

Y yo también había
crecido con esa lectura. Y mi pasión por las culturas precolombinas había aumentado. Y cuando, ahora, tuve la oportunidad de viajar a Perú, amé y disfruté cada minuto previo y cada segundo en esa tierra hermosa.

"Pasamos la calle; cruzamos otra, muy ancha, recorrimos una calle angosta. Y vimos las cúpulas de la catedral. Desembocamos en la Plaza de Armas. Mi padre me llevaba del brazo. Aparecieron los portales de arcos blancos. Nosotros estábamos a la sombra del templo. (...)
Cruzamos de regreso el atrio; bajamos las gradas y entramos al parque. -Fue la plaza de celebraciones de los incas- dijo mi padre-. Mírala bien, hijo. No es cuadrada, sino larga, de sur a norte.
La iglesia de la Compañía, y la ancha cat
edral, ambas con una fila de pequeños arcos que continuaban la línea de muros, nos rodeaban.
La catedral enfrente y el templo de los jesui
tas a un costado. ¿A dónde ir? Deseaba arrodillarme."





"Corrí a ver el muro. Formaba esquina. Avanzaba a lo largo de una calle y continuaba en otra angosta y más oscura, que olía a orines. Esa angosta calle escalaba la ladera. Caminé frente al muro, piedra tras piedra. Me alejaba unos pasos, lo contemplaba y volvía a acercarme. Toqué las piedras con mis manos; seguí la línea ondulante, imprevisible, como la de los ríos, en que se juntan los bloques de roca. En la oscura calle, en el silencio, el muro parecía vivo, sobre la palma de mis manos llameaba la juntura de las piedras que había tocado."




"(...) ¿Alguien vive en este palacio de Inca Roca?
-Desde la Conquista.
-¿Viven?
-¿No has visto los balcones?

La construcción colonial, suspendida sobre la muralla, tenía la apariencia de un segundo piso. Me había olvidado de ella.
En la calle angosta, la pared española blanqueada, no parecía servir sino para dar luz al muro.

-Papá -le dije-. Cada piedra habla. Esperemos un instante.
-No oiremos nada. No es que hablan. Estás confundido. Se trasladan a tu mente y desde allí te inquietan.
-Cada piedra es diferente. No están cortadas. Se están moviendo.
Me tomó del brazo.
-Dan la impresión de moverse porque son desiguales, más que las piedras de los campos. Es que los incas convertían en barro la piedra. Te lo dije muchas veces.
-Papá, parece que caminan, que se revuelven, y están quietas.
Abracé a mi padre. Apoyándome en su pecho contemplé nuevamente el muro. (...)
Me besó en la frente. Sus manos temblaban, pero tenían calor."

Esta experiencia de Ernesto fue también la mía.
Una experiencia espiritual de una intensidad tal que no me dejó infiderente. Gracias a esa lectura pude vivir y comprender la dimensión del Cusco, el Axis Mundi de los incas, el "ombligo del mundo", el lugar elegido por el Dios Sol para su pueblo.

Y pude ver y palpar y acariciar con mis manos (igual que Ernesto), con intensidad, el muro incaico de cientos de años y también sentí su fluir, su llamear, su vida.

Y pude ver el sincretismo religioso y cultural de los mundos aborigen y español, la simbiosis, la división...
Y pude sentir con intensidad el dolor de la destrucción, del aniquilamiento...
Y pude agradecer la riqueza del lenguaje y la espiritualidad que nos legaron.
Una mezcla de sensaciones y sentimientos con visos de eternidad, por sentirme transportada a un tiempo y a una dimensión tan profunda y sagrada como el alma humana.

Para mí, el Cusco, MachuPicchu, todo Perú, no fueron turismo...
Fueron un viaje espiritual...

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martes, 8 de noviembre de 2011

Caballo de fuego. Congo. Florencia Bonelli.




¡¡¡¡¡AAHH!!!!!!!

¡Excelente!

Ficha.

Editorial: Suma
I.S.B.N : 9789870416807
Clasificación: Ficción y Literatura. Novelas. General.
Formato: Rústica
Páginas:584
Publicación: 25/08/2011 |
Idioma: Español


Sinopsis.

"Él es un señor de la guerra. Ella, una luchadora por la paz."


La cirujana pediátrica Matilde Martínez viaja desde París con destino al Congo guiada por una ilusión: aliviar el sufrimiento de los nifios castigados por la violencia y el hambre que imperan en ese país africano. Ha dejado atrás una historia de amor difícil, que no consigue olvidar.

Por su parte, el soldado profesional Eliah Al-Saud llega al Congo movido por una ambición: hacerse de una mina de coltán, el mineral más codiciado por los fabricantes de teléfonos móviles, que le redituará grandes beneficios económicos. Pero sobre
todo llega al Congo para recuperar a Matilde, a quien considera la razón de su vida.
Los traumas y secretos que los distanciaron en París siguen latentes y, rodeados por un contexto cruel e injusto, la reconciliación parece imposible.

En el marco de la Segunda Guerra del Congo, más conocida como Guerra del Coltán, y amenazados por grupos guerrilleros de mucho poder, Matilde y Eliah intentarán por todos los medios que triunfe el amor sobre la guerra.



Opinión.


Y... ¡Sí!
¡Me encantó!!
Como siempre con Bonelli...
¡Me encantó!


Había comprado el libro apenas salió, pero estaba retrasando su lectura porque sabía lo que me iba a pasar: Querría leer la tercera y última parte YA!!! Pero como la editorial, en una abierta actitud de morbosidad y tortura para con los lectores de FB, no publicará la 3° parte hasta MARZO!!!! (maldad pura... o estrategia de mercado, lo mismo)... En fin, lo leí.

Para disfrutar al máximo releí con placer Caballo de fuego. París. así tenía los datos, los personajes, las situaciones bien, bien "frescas". Hice bien. Porque fue una lectura súper placentera y como continué con CF. Congo. duró mucho.

Esta segunda parte me pareció excelente. Como ya es característico de esta autora, es una novela compleja, con muchos personajes, la trama principal está acompañada por tramas secundarias que corren casi en paralelo pero que al final confluyen en un punto, muchas encuentran resolución en este volumen, la mayoría siguen abiertas y terminarán en el tercer libro, sin duda. Es también una estrategia de "enganche".

¡¿Qué puedo decir!?... me gustó todo.
Me pareció mejor que la anterior. Siento que Bonelli me llega más en la narración que en la construcción de diálogos, sin embargo en esta novela nada me distrajo o me sonó mal. Me pareció sólida toda la narración. Los episodios de guerra, guerrilla, de acción son absolutamente verosímiles, crudos, pero no exagerados. Nuestro Eliah no es un agente 007 que ni se despeina. Como siempre, la documentación histórica, médica, bélica... impecable. Las escenas de romance, imperdibles. Los amores que van surgiendo son un condimento de lo más agradable y, a veces, simpático. Nuestra Matilde, comprensible en sus inseguridades, a veces nos impacienta. Juana es pura chispa, absolutamente querible. Jerôme, el negrito adorable, íntegro, valiente, hijo de Matilde, y ¿qué decir de Eliah! Puro caballo de fuego, un duro sensible... y ya está... me conquistó. ;) Tampoco falta la magia y la presencia de lo sobrenatural, dando pistas y esperanzas sobre el futuro. Completa.


En fin... Una novela para devorar... Eso sí, hay que leer París antes.
Y ya estoy esperando Caballo de fuego. Gaza. Han quedado algunos, varios, cabos sueltos. Intuyo algunas definiciones. Juego con el desenlace de la trama y desafiarme a ver cuánto capto del camino que eligió la autora, más allá de lo obvio: el triunfo del amor entre los protagonistas.

Consejo: ¡Léanlas!

Excelente!!
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viernes, 4 de noviembre de 2011

Can’t Take My Eyes off of You” x MUSE. Caballo de fuego. París. Florencia Bonelli.

De nuevo... caí en la tentación...
Pero esta tentación es siempre un placer!! :)

Acabo de releer Caballo de fuego. París. de Florencia Bonelli, porque ya tengo Caballo de fuego. Congo. Quería tener toda la historia "fresca", recordar los personajes y las situaciones con claridad... Y, por supuesto, volví a enamorarme... Porque éso es lo que me pasa con los libros de Bonelli... es como cuando uno le ve los defectitos a quien ama (pareja, hijos, amigos) pero "no importa", el afecto es más fuerte. Ya sé, no puedo ser objetiva y lo digo.

Esta vez completé mi lectura escuchando la música, el tema que acompaña y resume la historia de amor de Matilde y Eliah, y fue mayor la intensidad de mi lectura... ¡Qué se yo! ¡Da cosita! :)

Comparto la versión de MUSE... ¡¡Excelente!! ¡Intensa! Y va subtitulada... Les dejo otra versión (también MUSE) con mejor sonido y, creo, el video original...

¡Qué suerte comenzar la lectura de CDF. Congo. en viernes... es decir: "fin de semana... desaparecida"!

Es para disfrutar!!!!


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miércoles, 26 de octubre de 2011

La muerte y la muerte de Quincas Berro Dágua. Jorge Amado.



¡Una joya!

Jorge Amado en estado puro. Poesía, magia, humor, ternura... El Brasil que conocemos y disfrutamos.

Un narrador cómplice que nos hace guiños constantemente, que nos hace jugar, nos divierte y, mientras tanto, nos ayuda a mirar y a reflexionar.

Un personaje absolutamente querible, que se nos mete en el corazón y nos arranca sonrisas. Desde quien valoramos la amistad, el cariño sincero, la libertad y la decisión de ser feliz.

Una ciudad mágica: Bahía. Tan rica en tradiciones y cultura diversas.

Un argumento muy original, en un contexto que lo hace absolutamente probable.

Una lectura que nos llena el alma y se disfruta de principio a fin.

Una ilustración impecable de Floriano Teixeira.

¡Excelente! ¡Sin desperdicio!


Ficha

Editorial: Emecé Editores SA
ISBN: 950-04-1724-3
Edición: 1984 - agotado.
Catálogo: Literatura - NOVELA- Latinoamericana


Reseña
Ambientada en Bahía, Brasil, esta novela de Jorge Amado muestra las múltiples visiones que se tienen de un hecho tan importante como la muerte.
Joaquim Soares da Cunha, quien más tarde sería apodado “Quincas berro dágua”, era un hombre respetable, de conducta intachable y sabiduría sin comparación. Para los niños, un ídolo, para los jóvenes, un ejemplo a seguir, para los adultos, sinónimo de consejos sin igual.
Pero todo este prestigio cosechado a lo largo
de su existencia, se perdió cuando un buen día, se dio a la mala vida…
En palabras de Vinicius de Moraes, “Quincas Berro Dágua” representa, dentro de la novelística brasileña, una cumbre máxima…”
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