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domingo, 1 de julio de 2012

Blues for maggie. Julio Cortázar.

Ya ves,
y yo sigo pensando en ti.
Canción de Pablo Milanés.

Ya ves
nada es serio ni digno de que se tome en cuenta,
nos hicimos jugando todo el mal necesario

ya ves, no es una carta esto,

nos dimos esa miel de la noche, los bares,
el placer boca abajo, los cigarrillos turbios
cuando en el cielo raso tiembla la luz del alba,

ya ves,
y yo sigo pensando en ti,

no te escribo, de pronto miro el cielo, esa nube que pasa
y tú quizás allá en tu malecón mirarás una nube
y eso es mi carta, algo que corre indescifrable y lluvia.

Nos hicimos jugando todo el mal necesario,
el tiempo pone el resto, los oseznos
duermen junto a una ardilla deshojada.


Julio Cortázar. Papeles inesperados.

jueves, 7 de junio de 2012

"¡¡Llévenme a casa!!"

22 de agosto de 1920 - 6 de junio de 2012

"Salía a ese jardín, las noches de verano, y extendía el brazo hacia la rojiza luz de Marte, diciendo: «¡Llévenme a casa!». Ansiaba salir volando y aterrizar allá, sobre el extraño polvo que se alzaba desde el fondo de los mares muertos hacia las ciudades antiguas"

Bradbury se concebía a sí mismo como un viajero en el tiempo, aunque estuviera en tierra firme.  
Y en ese viaje personal nos regaló innumerables sueños y viajes a todos sus lectores.

Mi mente adolescente, moldeada por lecturas juveniles, de fantasías y cuentos maravillosos, de poesías y relatos cortos, se vio sacudida mientras devoraba febrilmente un Fahrenheit 451 que me introducía al mundo de la ciencia ficción, al mundo del abuso del poder, al mundo de la manipulación de la información, al mundo del fascinante y siempre vigente y peligroso poder de los libros... al mundo de la resistencia y la fuerza interior...

 En mi vida hay un antes y un después del Fahrenheit de RB.

Si tengo que reconocer y agradecer una influencia definitoria en mi formación lectora, tengo que dedicarla a Ray Bradbury cuyo espíritu libre alimentó una mente lúcida y creativa.



Mi homenaje es recordarlo en su escritorio, su espacio creativo, desordenado, caótico, saturado, de donde sacaba muchas veces su inspiración. Él decía que necesitaba ese ambiente lleno de cosas porque hacía vagar su mirada por todo lo que coleccionaba allí (muñecos, piedras, hojas sueltas, objetos extraños...), se detenía en algo que le llamaba la atención y a partir de allí le surgían historias...

¡Un grande que no se va!

"Si os dan papel pautado, escribid por el otro lado."  Juan Ramón Jiménez.
Epígrafe de Fahrenheit 451.


jueves, 31 de mayo de 2012

Magia...




"Para hacer una pradera se necesitan un trébol y una abeja;  un trébol, una abeja y un ensueño.
Aunque basta con el ensueño si las abejas son pocas."

Emily Dickinson

miércoles, 16 de mayo de 2012

Criadas y Señoras. Kathryn Stockett.







Ficha

Editorial: Maeva
I.S.B.N : 9786074005844
Clasificación: Ficción y Literatura, Novelas
Formato: Libros
Publicación:11/01/2012|
Idioma:Español




Sinopsis

 Skeeter, de veintidós años, ha regresado a su casa en Jackson, en el sur de Estados Unidos, tras terminar sus estudios en la Universidad de Mississippi. Pero como estamos en 1962, su madre no descansará hasta que no vea a su hija con una alianza en la mano.

Aibileen es una criada negra. Una mujer sabia e imponente que ha criado a diecisiete niños blancos. Tras perder a su propio hijo, que murió mientras sus capataces blancos miraban hacia otro lado, siente que algo ha cambiado en su interior. Se vuelca en la educación de la pequeña niña que tiene a su cargo, aunque es consciente de que terminarán separándose con el tiempo.

Minny, la mejor amiga de Aibileen, es bajita, gordita y probablemente la mujer con la lengua más larga de todo Mississippi. Cocina como nadie, pero no puede controlar sus palabras, así que pierde otro empleo. Por fin parece encontrar su sitio trabajando para una recién llegada a la ciudad que todavía no conoce su fama. A pesar de lo distintas que son entre sí, estas tres mujeres acabarán juntándose para llevar a cabo un proyecto clandestino que supondrá un riesgo para todas. ¿Y por qué? Porque se ahogan dentro de los límites que les impone su ciudad y su tiempo. Y, a veces, las barreras están para saltárselas. 

 

Opinión

Preciosa. Una novela excelente con una temática conmovedora. Una lección que nos muestra que las cosas pueden mejorar siempre que miramos lo que nos hace semejantes, iguales, y no lo que nos diferencia, por ejemplo, el color de la piel. Disfruté muchísimo con su lectura.

Los hechos suceden en Jackson, Mississippi, en 1962. El planteo del trato que recibe la gente de color, lo que soportan a diario de sus amos blancos, tiene como marco las luchas que comienzan a despertar conciencias de la mano de Martin Luther King. Es una novela coral puesto que conocemos la historia desde tres narradoras en primera persona que aportan su original estilo de mirar la vida: Skeeter, la joven blanca que regresa a su pueblo natal con su reciente título universitario y sueña con ser escritora y periodista; Aibeleen, la criada negra que va por la crianza de su niño blanco número 17 y sus reflexiones sobre las familias blancas y su actual ama; Minny, otra criada negra, más joven, con cinco hijos y un marido violento que no sabe contener su temperamento y permanentemente enfrenta a sus amas, por lo cual está siempre cambiando de trabajo. La combinación de estos tres puntos de vista nos brinda una perspectiva de las diferentes comunidades en esa ciudad, sus anhelos, padecimientos, hipocresías, sueños… sus vidas; y cómo conviven y se relacionan. A partir de un hecho puntual estas tres mujeres se encuentran unidas en un proyecto común: escribir un libro que cuente cómo es la vida de una criada negra en casa de los blancos. Al ir develando sus historias y conociendo la intimidad de muchas familias van descubriendo sus propias inseguridades y fortalezas, y en el proceso crecen, se hacen fuertes a partir del vínculo y se atreven a enfrentarse a la adversidad  para lograr sus sueños. 

Los personajes son encantadores, se meten bajo nuestra piel y nos emocionamos, nos reímos, sufrimos y anhelamos con cada una de ellas. Muy bien definidos, con caracteres y perfiles diferentes, con historias de vida dispares, poco a poco se van atreviendo a confiar unas en otras mientras también aprenden a valorarse y quererse. No falta la mala mala (Hilly), la insegura y sumisa (Elizabeth), la voluptuosa rubia tonta pero no tanto (Celia). Los personajes masculinos no tienen  tanto peso en la historia, más bien es sobre el tipo de relaciones que se entablan entre mujeres, como amigas, como patronas y criadas.

El ritmo narrativo es progresivamente intenso, comienza con un planteamiento simple, describiendo los personajes y su entorno, sus vidas, y a partir del inicio de la escritura del libro el ritmo se va acelerando hasta que en las últimas páginas se torna tan intenso y vertiginoso que nos tiene sobre ascuas a personajes y lectores. Hasta el final nos emociona, nos hace revelaciones, nos muestra la grandeza de algunas mujeres y las miserias de otras, y nos deja con una historia abierta que bien puede ser la puerta de entrada a una nueva esperanza en la relación entre negros y blancos.

La novela me encantó, no podía desprenderme de sus páginas y pasada la mitad ya era una obsesión el desear llegar al final para saber cómo se iban definiendo las distintas puntas que se habían abierto. Y en ninguna resolución me sentí defraudada. Sólo pondría como reparo a la narración el hecho de que esté en presente, estilo al que me costó acostumbrarme. No es incorrecto pero no es habitual en mis lecturas así que me hacía un poco de “ruido” hasta que logré acostumbrarme. Salvo por eso es una novela redonda, completa, preciosa, profunda, ágil, intensa. 

Excelente. Absolutamente recomendable.
Mi puntuación: 10

sábado, 12 de mayo de 2012

Lo que me gusta...



Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo.
Lo que me gusta de tu sexo es la boca.
Lo que me gusta de tu boca es la lengua.
Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.


Julio Cortázar. Papeles inesperados.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Doble sentido...



"Creo que la narración tiene el don de ser reveladora en dos sentidos: reconfirmar lo que ya sabías y descubrir lo insospechado."

                                                                                                                  Ana María Bovo. Narradora oral.