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viernes, 1 de marzo de 2013

Cactus...

Para el alma...

...un enorme placer!



El cactus suaviza mis yemas con su piel.
Tiene cien años, sólo florece una vez.

En tu nombre, en tu nombre.

 Tiene un veneno más amargo que la hiel.
Con sólo invocarte voy a convertirlo en miel.

En tu nombre, en tu nombre.

Cuando te busco 
no hay sitio en donde no estés.

Y los médanos serán témpanos
en el vértigo de la inmensidad.
Y los pájaros serán árboles
en lo idéntico de la soledad.

En tu nombre, en tu nombre.

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jueves, 14 de febrero de 2013

Una tienda en París. Maxim Huerta.

Un regalo para los sentidos y el corazón...
Para disfrutar y enamorarse...
Una excelente manera de festejar el día de los enamorados.

Aún con las últimas imágenes y palabras de la novela retumbando en mi corazón siento la necesidad de compartir el placer que me generó leer esta obra.
Se las presento.


Argumento.


¿Alguna vez has pensado empezar de cero en otra ciudad?  Fue entonces cuando todo cambió. Justo al acercarme a aquel viejo cartel de madera escrito en francés que vendían en un anticuario improvisado de Madrid. Aux tissus des Vosges, Alice HUMBERT, nouveautés.
Entré sin decir nada. Tenía la mirada perdida del que logra lo que quiere. En pocos segundos presentí un vuelco y una irreprimible necesidad de cambiar de vida. Traducido quería decir: tejidos de los Vosgos, Alice Humbert, novedades. Significaba más, mucho más...
Màxim Huerta nos transporta al París de los felices años veinte de la mano de dos mujeres maravillosas, irresistibles y arrebatadoras. Una novela conmovedora, sensible y terriblemente sentimental que te hará soñar. Sin duda alguna, el libro más romántico del año.



Opinión.


“Siempre hace falta un golpe de locura para desafiar un destino.”  Marguerite Yourcenar.



Un inicio así no hace más que generar expectativa, dejar las puertas abiertas a nuestra sed de saber qué “locura” hará esta protagonista, Teresa, para cambiar su destino. O para buscarlo. Así entramos en los tonos con que se va describiendo esta vida, en primera persona, donde desde el comienzo se da el paralelismo con la pintura. Los negros, blancos, los grises predominan y agobian, tiñen todo lo que se describe, lo que se siente, lo que se espera. Así es la vida de Teresa. Lo sentimos en la piel y la empatía es inmediata. Y de pronto comienzan a suceder cosas… inesperadas, sorprendentes, ¿mágicas? Y ella se deja llevar. Su vida estaba en el momento justo para dar vuelta el timón y dejarse llevar. El detonante es un cartel que la atrae misteriosamente. Lo compra. Y a partir de allí todo puede suceder. Así aparece en escena Alice Humbert, y recorremos la vida de estas dos mujeres, cada una en su época, unidas “misteriosamente” por el azar, o por una razón que Teresa se empeña en descubrir.


Así es como viajamos a París recorriendo paso a paso los diferentes lugares –perfectamente identificables-. Respiramos el clima de fin de siglo cuando seguimos a Teresa y de alrededores de 1920 cuando conocemos a Alice. El autor logra hacernos palpitar el mundo de los artistas, pintores, modelos, fiestas, todo el ambiente de las vanguardias concentradas en Montmartre. La creatividad, la amistad, el desenfreno… todo vivido desde dentro. El mundo de Kisling, Modigliani, Pascin, Man Ray y la excéntrica Kiki de Montparnasse. Y el mundo de la moda con una Coco Chanel refinada. En todos los casos rescatando ocurrencias, anécdotas y dichos famosos de estos personajes. 


Las voces narrativas de estas dos mujeres se entrelazan y alternan construyendo la historia a la par que construyen sus propias vidas. Ambas pasan de los grises al color, a animarse, atreverse al color.  Con una prosa impecable, muy sensual, llena de imágenes y metáforas profundas, delicadas, deliciosas, vamos disfrutando de una lectura adictiva. La trama se presenta a modo de rompecabezas cuyas piezas van encajando delicadamente, con el toque justo de suspenso, saciando nuestra ansiedad de manera paulatina y dejándonos hilos para que los lectores podamos tejer parte de la historia. No siempre está todo dicho, y no es necesario. 


Como siempre, disfruto enormemente de la cuota de magia que nos regala la novela. La presencia necesaria de lo sobrenatural como fuerza que nos impulsa para buscar/nos. ¿Azar? ¿Destino? ¿Dios? Cada quien le pone su nombre pero sin duda es una fuerza de amor. Y estas mujeres pertenecen a “…una familia que a trompicones ha intentado buscar el amor.” 


“Una tienda en París” es una novela preciosa, que nos llena los sentidos y al corazón a la vez. Dos historias de mujeres valientes que se animan a hacerse a sí mismas, a superarse, a arriesgarse y buscar sus destinos. Aunque eso signifique dejar todo lo conocido y adentrarse en la locura de lo incierto. Una novela de aprendizaje, de crecimiento, de amor… en el más amplio sentido de la palabra, amor a la vida. Porque pasar de los grises al color implica dolor y renuncias, pero tiene recompensa. El autor no nos deja a medias y cierra su obra hasta con un moño.


Una historia entrañable. Una trama precisa. Unos personajes humanos, cercanos, queribles. Una prosa que disfruté muchísimo, que me deleitaba en releer y paladear. Una edición cuidada. Todo confluye en una novela excelente.
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martes, 5 de febrero de 2013

San Valentín... enamorado!!

Día de los enamorados... 

14 de febrero, día de San Valentín. Sacerdote romano que casaba a los jóvenes enamorados, aún sabiendo que desafiaba al emperador -quien había prohibido el matrimonio para favorecer un ejército con soldados libres de ataduras-. 

Si bien es una festividad de origen anglosajón la tradición se ha extendido a gran parte del mundo. Y los festejos son variados: flores, tarjetas, golosinas, libros. Y aquí es donde yo me engancho... porque aparecen muchas promociones, en librerías y editoriales, con diversidad de ofertas en literatura romántica en sus diversos formatos. Afortunadamente, con la aparición del libro digital, las posibilidades de lectura se amplían, pues la importación del libro de papel es cara y la oferta de las editoriales en digital está creciendo mucho.

Si atendemos a las estadísticas del medio podremos ver que el género de novela romántica es uno de los que más ha crecido en el mercado editorial y de los que clientes más fieles tiene. Y todos sabemos que el mercado varía mucho de acuerdo con  las modas literarias: novela negra, novela vampírica, autoayuda, erótica, etc. Pero la romántica siempre está presente. Y en la sobreoferta la calidad es variable, desde la muy buena literatura a la súper estereotipada, pero la decantación se produce sola. En general es bueno "dejar pasar" una mega operación de marketing hasta comprobar si la obra se mantiene por sí misma, en mi caso es lo que hago, y luego las críticas y el "boca a boca" van poniendo las cosas en su lugar.

Y es que el romanticismo siempre "está de moda" siendo una de las emociones fundamentales en el ser humano. Y la palabra, la escritura, es una de las manifestaciones más frecuentes. Alcanza con ver algunas paredes en las calles,  los pupitres en las escuelas, los cuadernos y carpetas de los adolescentes, los tatuajes en el cuerpo... 

El amor es la fuerza vital imprescindible. En cualquier orden de la vida.
El "eros" como impulso vital.

Si bien el tema del amor ha existido siempre en la litaratura -y en las artes en general- el género como tal se perfila diferente a finales del siglo XVIII en Alemania, Inglaterra, Europa en general, con una identidad propia arraigada en lo emocional y como enfrentamiento y rechazo al racionalismo. 

En la literatura la explosión es magistral y los clásicos marcaron una huella muy rica: Goethe, Victor Hugo, los adorables poetas ingleses, Jane Austen, las hermanas Brontë, Larra, Bécquer, Poe, Mármol... Toda una tradición de enorme riqueza. Y aunque el género romántico hoy en día ha variado su estructura la esencia se mantiene y seguimos asistiendo a contemplar el alma del ser humano en los buenos personajes, en las buenas obras. 
Y los subgéneros se diversifican: histórica, paranormal, erótica, suspenso, juvenil, etc. con autores destacados en cada uno.

¡¿Cómo no recomendar con emoción entrañable la lectura de "Orgullo y prejuicio" de Jane Austen, o "Jane Eyre" de Charlotte Brontë, "Amalia" de José Mármol, "Anna Karenina" de Tolstoi y tantas más?!

Y de las escritoras actuales disfruto enormemente de las novelas de Susan Elizabeth Phillips, algunas series de Nora Roberts -Bahía Chesapeake, serie irlandesa-, nuestra Florencia Bonelli de cuya obra soy incondicional (aunque sé que tiene algunas debilidades), la cordobesa Cristina Bajo con una escritura extraordinaria, la colombiana Ángela Becerra  con una prosa deliciosa, y tantos más...

En fin, que San Valentín puede ser una buena excusa para seguir alimentando la pasión de la lectura... 


Porque en definitiva de eso se trata -al menos para mi-, de bucear desde las palabras en los misterios del ser humano, en sus corazones, sus almas, para mantener el dinamismo de descubrir/me que me regala la literatura. 


¡Feliz lectura con San Valentín!
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jueves, 24 de enero de 2013

Recuerdos... Misterio...

¿Dónde están?
¿Dónde se quedan? o ¿a dónde se van?

Tanto se ha escrito, tanto se ha investigado... y, sin embargo, la poesía del misterio perdura, emociona, conmueve.

¿Qué tienen los sentidos -olfato, gusto, oído, tacto, vista- que parecen convertirse en secretos receptáculos de instantes de eternidad, como flashes que nos devuelven a sitios y momentos especiales (a veces no sabemos por qué) y que marcan nuestra vida de manera única, que nos dan identidad.
Los meandros de la mente, tan divinamente complejos e inquietantes, tan misteriosos...

Siempre me sedujo paladear el sentido de que un instante se transforme en recuerdo, con toda una carga emocional indudable, con todo un significado profundo para una vida...
Habiendo vivido miles de instantes, hay uno que se sella, se graba... La fracción de segundo de una mirada: la del ser amado, la del descubrimiento, la de la lucidez, la del dolor...
 Y la magia de recuperar ese instante, volver a vivir -¡Eso!¡Volver a vivir!- ese roce de los dedos de la primera caricia de amor, el sabor y la textura del primer beso, el aroma de una calle, de una habitación, de una persona.
La ensoñación del recuerdo, el viaje de la memoria... El placer infinito de transitar cada vez los mismos sentimientos, y detenernos donde queremos, intensificar un detalle, buscarlo en nuestro interior con diferentes ángulos...

"Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba. (...)Ese sabor es el que tenía el bollo de magdalena que mi tía Leoncia me ofrecía, después de mojado..."  


El recuerdo, la memoria, a veces se me antoja como un espejo... Y otras como un caleidoscopio... gira... gira... siempre con los mismos componentes, siempre igual y a la vez, cambiante... "qué hubiera pasado si..." 
Y comenzar de nuevo... 

Algunas veces el recuerdo es esquivo, nebuloso, inasible... Y entonces me pregunto hasta dónde no me lo he construído... Y en tal caso, por qué.


  "¿Qué significaba?¿Cómo llegar a aprehenderlo? Bebo un segundo trago, que no me dice más que el primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos. Ya es hora de pararse, parece que la virtud del brebaje va aminorándose. Ya se ve claro que la verdad que yo busco no está en él, sino en mí."                       M. Proust

Y de nuevo a la magia... al misterio de lo que somos... a la aventura de descubrirnos. 
Desde los ojos del alma...

Iba solitario como una nube
que flota sobre valles y colinas,
cuando de pronto vi una muchedumbre
de dorados narcisos: se extendían
junto al lago, a la sombra de los árboles,
en danza con la brisa de la tarde.

Reunidos como estrellas que brillaran
en el cielo lechoso del verano,
poblaban una orilla junto al agua
dibujando un sendero ilimitado.
Miles se me ofrecían a la vista,
moviendo sus cabezas danzarinas.

El agua se ondeaba, pero ellas
mostraban una más viva alegría.
¿Cómo, si no feliz, será un poeta
en tan clara y gozosa compañía?
Mis ojos se embebían, ignorando
que aquel prodigio suponía bálsamo.

Porque a menudo, tendido en mi cama,
pensativo o con ánimo cansado,
los veo en el ojo interior del alma
que es la gloria del hombre solitario.
Y mi pecho recobra su hondo ritmo
y baila una vez más con los narcisos.


William Wordsworth
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viernes, 18 de enero de 2013

Doña Flor y sus dos maridos. Jorge Amado.

Sensual. Pícara. Desenfadada y profunda a la vez.
Una novela para el más puro deleite de los sentidos. Sabores. Olores. Sensaciones y emociones a granel. 
Y todo el mundo espiritual en un sincretismo tan fuerte como sólo se puede ubicar en Bahía, en Brasil.




Argumento.

Cogido en pleno pandemonio del Carnaval, el irresponsable Vadinho dos Guimaraes muere durante el desfile, dejando detrás a su sufrida esposa, la irreprensible Doña Flor. Como viuda, se dedica a su escuela de cocina y a una serie de amigos metiches pero bien intencionados quienes le urgían a que se casara de nuevo. La solitaria viuda se encontró atraída al Dr. Teodoro Madureria un farmacéutico considerado y delicado, que es todo lo que Vadinho jamás fue.
Después de la boda, Flor prolongaba los placeres amorosos de su marido de forma sensual y exhaustiva y su deseo es tan fuerte, que trae de regreso de la tumba a su finado marido directo a su cama.

Opinión.



Salvador de Bahía, primera capital de Brasil, el distrito con mayor porcentaje de población negra (más de 80%), donde los dioses africanos se entremezclan con los santos católicos y conviven en los corazones y costumbres de la gente. Donde el ritmo de la samba y la capoeira deslumbran, contagian, cautivan. Todo está teñido de alegría, de magia, de intensidad.


Doña Flor, una mujer honesta, íntegra, sufrida, digna, apasionada. Dividida entre el deseo y el deber ser.  Vadinho, carismático, un “loco lindo,” un tarambana, un niño inmaduro en cuerpo de hombre, irresponsable pero encantador. Teodoro, honesto, probo, fiel, equilibrado. Personajes principales tan bien construidos, en sus grandezas y sus debilidades, sus costumbres y anhelos. Ambos hombres son el ying y el yang de Doña Flor.  

Los secundarios: Rozilda, la suegra, Norma, la amiga, Gisa, los “compinches” de juerga de Vadinho y tantos más, todos forman un coro de voces y miradas imprescindible, fiel retrato de una cultura con tantos matices y tanta riqueza. Se vive “el barrio,” las chismosas, las cizañeras, las bienintencionadas, los vividores, los figurones, las “perdidas.” Y siempre logra Jorge Amado transmitir la cotidianidad, la cercanía, creando novelas costumbristas y, a la vez, tan ricas, tan únicas, tan latinas, tan brasileñas.


Doña Flor y sus dos maridos es una novela enorme, por su extensión (600 págs.) y por su riqueza. 
Una novela que se siente a flor de piel y en el corazón. Ya nos emociona, nos enoja, nos hace reír…

Con un estilo característico de Amado, con una prosa muy rica, casi erudita, llena de imágenes, de metáforas. Delirante a veces.  Adictiva sin duda. Su lectura es un placer que hay que regalarse.


Una novela para encarar con tiempo y calma, para saborearla.


Muy buena. Por algo es un clásico.
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domingo, 13 de enero de 2013

Imágenes de mi Salvador de Bahía...

Otro sueño hecho realidad...

Salvador de Bahía. Un Brasil legendario.  Sincrético.  Misterioso y accesible.  Moderno y colonial, barroco.  Alegre.  Desenfadado.  Religioso.  Siempre cordial.

Y a todo eso... se suma la magia de "mi Bahía" -la que me regaló Jorge Amado... La que me imaginé mientras leía "Doña Flor y sus dos maridos" -enorme y sensual novela- y la que viví con el humor, la calidez y la humanidad de Quincas Berro D'agua y sus varias muertes. 

Sentí un enorme placer, profundo, entrañable, al reencontrarme (para mi fue como volver hacia adentro) con los paisajes, las callecitas imaginadas, las bahianas tan cercanas, la tradicional e impactante capoeira, los "orixás" con los santos... 
Todo un mundo cultural inmensamente rico y ecléctico... 
Todo poesía, todo sensualidad, todo música... 
Todo el ritmo, la cadencia, la magia del idioma... delicioso.

Vi lo mejor de Salvador de Bahía... Confirmé y enriquecí mi mundo de ficción...

Otro sueño realizado... Gracias a Dios...











Un regalo...
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domingo, 6 de enero de 2013

Epifanía...

Manifestación de la divinidad de Cristo...

Eso significa Epifanía. Vocablo que me encanta más allá de su significado también por su cadencia.

Y sin dudas es un regalo del cielo el haber experimentado alguna vez, o más de una tal vez, una Epifanía.
En muchas culturas y tradiciones espirituales se hace referencia a esta manifestación de la Divinidad a su creaturas. Es ese instante de eternidad donde somos como transportados, la dimensión del tiempo y el espacio se pierde y nos sentimos parte de un Todo infinito... y comprendemos.

Es como que una puerta se abra y nos permita vislumbrar verdades y adquirir certezas... las que nos sostendrán en los momentos difíciles y nos guiarán en las instancias de duda.

Yo debo agradecer el regalo de algunas Epifanías... marcas profundas en mi vida que me definen. Instantes etéreos, mágicos, puros... de fusión, de encuentro con lo Esencial, con mi esencia.

Momentos de encuentro...


Y no puedo menos que desear a otros que reciban ese regalo de eternidad...
Que todos podamos tener nuestra Epifanía... porque nos da luz,
nos da fuerza, nos muestra nuestra propia estrella de Belén...

Y eso, igual que los reyes magos, se agradece con un regalo.
Honrar la vida... Vivir con consciencia de nuestra dignidad...

¡¡Feliz Epifanía!!
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lunes, 31 de diciembre de 2012

Año nuevo... Nuevas esperanzas...

Muy bendecido Año Nuevo!!!!



¡¡Sólo podemos comenzar por nosotros mismos!! 
Tarea difícil pero gratificante...  Y no hay tiempo que perder...
:D